martes, julio 25, 2006

Tu sangre, tu vida y tus alas

Y aqui me ves con la misma cara inocente y linda, con la misma expresión de seriedad juvenil y esas sonrisas fugaces, con la plática fácil y la soltura espontanea después de la inicial actitud de timidez. Pero no creas que soy el mismo, creeme que por tu bien, no debes creer en lo que ves a simple vista.

Has regresado buscando estos labios que una vez dejaste, has regresado no tanto por extrañarlos, sino porque descubriste que no había algo mejor ahi afuera. Asi que has regresado a mi refugio, con las alas un poco heridas, pero aún llenas de juventud, fuerza y luz, son blancas como siempre han sido, tal como las recuerdo. No has perdido ni un gramo de tu sensualidad, tu masculinidad aún me produce deseo, pero ahora quiero más, mucho más.

Parte de mi quiere advertirte que no te acerques, que no debes, que estos labios tienen colmillos debajo, que estan sedientos de ti, que esta vez no solo quiero probarte, que esta ocasión he de consumirte. Sin embargo te metes entre las sábanas blancas de mi cama, le hechas una mirada a las gruesas cortinas que han sido recorridas para permitirnos (permitirme) ver la luna llena. Los besos comienzan y nuestras lenguas empiezan su batalla, no puedo evitar tener un recuerdo de la primera vez, de cuando haciamos cosas así pero con un sentimiento verdadero, pero como una brizna de hierba seca encendida al viento, se eleva, enciende un fugaz brillo y entonces se apaga. Solo queda lo que estamos haciendo, satisfacer nuestros deseos.

Recorro tu cuerpo con mi lengua y con mis manos... recuerdo tactilmente todos aquellos momentos y me saboreo lo que esta por venir... te sostengo entre mis brazos, nuestras pieles desnudas se tocan, sentimos los mutuos latidos y te das cuenta
[pero lo ignoras conscientemente]
que mi cuerpo está muy frío. Por un momento no lo notas, mis colmillos atraviesan la tierna piel de tu cuello, el líquido cálido se derrama un poco y podrías incluso pensar que es una gota de sudor, me aferro a ti a sabiendas que estas a punto de sentir el dolor... el único momento que podrías escapar de mi, después de eso, de ese simple momento, ya no podrás escapar, después viene el éxtasis, la muerte no podría ser más placentera que en mis brazos y por mis labios, la sangre fluye por mi garganta y con ella voy perdiendo palidez y me voy haciendo más fuerte. Sería dificil saber quien está disfrutando más, yo matandote, o tu dándome tu vida, un poco sabiendo que mueres, un poco perdido en lo que se siente.

Una hora después yaces acostado entre sábanas de color carmesí, tu cuerpo pálido y de apariencia de marmol blanco aún conserva sensualidad, pero la vida se le ha ido. Cualquiera diría que simplemente estás dormido. Sin embargo, no solo es la vitalidad lo que ya no tienes, tus blancas alas... me he comido cada una de tus blancas plumas, te he dejado sin ellas, tal vez sean negras y una simple sombra de lo que fueron... pero gracias a tus despojos... aún conservo las mías.

No lo sabías al apenas regresar, pero con tu partida se fue mi vida, me dejaste maldito y mi existencia me convirtió en la sanguijuela que podrían muchos creer que soy ahora, a mi me gustaría creerlo, pero la verdad es que eres la victima que quisiera nunca haber tenido que tomar, pero sabía que eras la única, que me ayudaría a salir de aquí, a ver de nuevo la luz del sol. Siempre te dije que me diste tanto, ahora, me has dado tu vida. Adios, y perdona que no diga gracias.



martes, julio 04, 2006

Pronto aqui

No he tenido tiempo de escribir en este blog y es que mucho me han criticado lo abandonado que lo tengo, curiosamente pura gente que nunca ha comentado, y pues no es que lo haga pa que comenten, pero eso me hace saber que quieren leer más.

Y hay mucho que escribir pero escribir no son enchiladas, necesito un momento de enojo frente a la computadora para matar. O de tristeza, para el suicidio. Proximamente muerte, destrucción, desamor y hasta un pelín de odio. Y claro, sangre cuchillos y balas, no ha habido balas y las vengo deseando, la dureza del plomo, y el olor de la polvora. Tal vez me decida terminar la saga de la torre oscura, leerme la ultima parte y hacer un cover... aunque la verdad no me siento nada listo.

Lo que si les puedo asegurar que esta por venir, es una historia de mi asesino personal, y favorito, mi creación más preciada y por lo mismo poco explorada, El Seraphim. Adolescente, asesino, de frio corazón, manos rápidas y cuerpo lleno de deseo. Lo siento, la violencia no esta peleada con la sexualidad.

Pronto... hechenme porras :D